25 julio 2013

Mi familia

Vergonzosamente nostálgica me pongo cuando recuerdo mi niñez y mi familia, quizás no tan vergonzosa ya que te lo estoy diciendo. Las grandes verdades de mi familia son: Es que alguna vez fuimos una familia feliz, unida, completa. Una familia. Alguna vez, y quizás no hace mucho la pobreza , nos visitó, nos saco la lengua, nos dijo aquí llegue y me pienso quedar por mucho tiempo. Pero dicen que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante. En medio de todo y de todos. Fui una niña muy feliz, y sigo siendo feliz aunque ya no muy niña. Hoy veo con ternura las ya notorias arrugas de mi madre y la tierna sorpresa de mi padre cuando intento enseñarle algo nuevo para él, como es la tecnología. Hoy miro con orgullo, la decisión y la firmeza de los actos de mi hermano. El esfuerzo y las ganas de mi hermana. Que a pesar de todo siempre se de tiempo para leerle un cuento a su hija. Hoy la familia tiene más integrantes, y una de ellas es la luz de nuestro ojos, es la única nieta de la familia. Tiene en su mirada y su personalidad todas las cosas buenas de la familia. Es sin lugar a duda, la niña más comprensiva e inteligente del mundo. Mi Anni. Hoy luego de un largo camino de risas, llantos, frustraciones y ausencias siguen siendo para mi esa familia feliz. El tiempo pasa y los tiempos cambian pero siempre fuimos y seremos, unos locos habladores, burlones, analíticos y conversadores por excelencia, educadores natos, lideres, desesperados, medio hipocondriácos y cariñosos extremos unos más que otros. Reírnos hasta en los momentos más difíciles es lo que nos hizo más fuertes. Gracias Ma, Pa, Che y Lars. Por ustedes soy lo que soy ahora. Gracias Dios, por nunca habernos abandonado. y que nuestras heridas se hayan curado. Eternamente en deuda contigo.

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