Algún día, me gustaría ponerme linda y salir libre y despreocupada por la calle. Vestirme libremente con la ropa que me guste y me sienta bien, sin que ello repercuta en agresiones o acoso. Esperar mi bus para ir a la universidad o al trabajo, sin que los cobradores, taxistas y todo tipo de chóferes me hagan bulling por que ese día se me ocurrió maquillarme. Me gustaría caminar por la calle, sin que parezca un videojuego (esquiva las esquinas de trabajadores de construcción civil, electricistas, operarios o borrachos de esquina; ganas más puntos si recibes menos agresiones por día). Me gustaría cruzar el semáforo tranquila, sin que todos los chóferes estacionados te revienten el oído con el claxon mientras te silban y dicen groserías. Me gustaría viajar en bus, tren o metropolitano sin estar en peligro latente de las agresiones de los enfermos, depravados y choros. Algún día me gustaría sentirme segura en mi ciudad, no tener miedo de andar sola, no sortear mi vida en cada taxi o bus que tome. No sentirme desnuda porque osé ponerme un vestido, una falda o short.
¿Qué te dá el derecho a fregarme el día, a ofenderme, a tocarme o acosarme?
Yo, me niego aceptar esta situación y si para ello, tengo estar a la defensiva y ser presa de miradas acuciosas de personas que en vez de ayudarme, bajan la cabeza, cual testigos que aceptan y consienten lo que sucede, no me importa yo me seguiré defendiendo.
No he tenido la oportunidad de conocer otro país, me imagino que la violencia existe en cualquier parte del mundo; sin embargo, de la misma manera en nuestro país, debería existir también la sanción eficaz.
Como mujer, me gusta sentirme bonita, arreglarme, sentirme femenina, delicada. Y como mujer también, estoy en mi derecho como ciudadana a exigir el respeto por mi persona, por mi integridad física y emocional, a que nadie perturbe mi tranquilidad.Yo, no soy actriz, ni famosa, ni funcionaria pública, soy una mujer como muchas, que estudié una carrera, que trabajo, que tengo sueños, proyectos y me saco el ancho a diario para seguir creciendo profesionalmente. Y que durante todo mi vida desde que soy una niña, he tenido que lidiar con estos engendros que no merecen llamarse hombres. Por ello, yo le pregunto a estos agresores:
¿Qué te dá el derecho a fregarme el día, a ofenderme, a tocarme o acosarme?
Yo, me niego aceptar esta situación y si para ello, tengo estar a la defensiva y ser presa de miradas acuciosas de personas que en vez de ayudarme, bajan la cabeza, cual testigos que aceptan y consienten lo que sucede, no me importa yo me seguiré defendiendo.
Si todas las mujeres victimas de acoso escribieran sus testimonios en el estadio nacional haría falta muchos estadios para cada una. Por eso, yo no daré un testimonio, por que los ejemplos sobran, pero las sanciones escasean.
Bueno, he decidido no perder mi delicadeza como mujer, pero me opongo a quedarme callada, aguantar o dejar de responder y castigar cualquier ofensa, sin importar de quien provenga. Así que, si el estado y mi ciudad no me protege, yo misma lo haré. Pero necesito tu ayuda, hago un llamado a todas las mujeres victimas o no, a unirse y apoyarse mutuamente ante cualquier acto impúdico o violento del cual sean testigos. A los caballeros que aún quedan, sumarse a la lucha por el respeto hacia la mujer y su integridad. A las mujeres que están en el congreso, a la empresa privada, a la primera dama, a la alcadesa Susana Villarán, la Ministra de la mujer, estoy segura que todas ellas también alguna vez fueron víctimas de este tipo de agresión. ¡Ya basta!.
Bueno, he decidido no perder mi delicadeza como mujer, pero me opongo a quedarme callada, aguantar o dejar de responder y castigar cualquier ofensa, sin importar de quien provenga. Así que, si el estado y mi ciudad no me protege, yo misma lo haré. Pero necesito tu ayuda, hago un llamado a todas las mujeres victimas o no, a unirse y apoyarse mutuamente ante cualquier acto impúdico o violento del cual sean testigos. A los caballeros que aún quedan, sumarse a la lucha por el respeto hacia la mujer y su integridad. A las mujeres que están en el congreso, a la empresa privada, a la primera dama, a la alcadesa Susana Villarán, la Ministra de la mujer, estoy segura que todas ellas también alguna vez fueron víctimas de este tipo de agresión. ¡Ya basta!.

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