Desde caramelos de menta, pasando por las agujas para coser, hasta el ungüento para el dolor muscular, la artritis y hasta la cura del cáncer. En el carro es posible que te ofrezcan estos y otros productos.
Es curioso, no cualquiera puede ser vendedor ambulante. Debes tener la habilidad innata de convencer.
Los vendedores ambulantes son marketeros por naturaleza, capaces de venderte un simple sujeta papel y convercerte de que lo necesitas, que te puede servir, que no pierdes nada si lo compras, que lo estás ayudando a salir adelante. Sí, un simple sujeta papel, muy útil para cerrar bien el sobre de café para que no se seque o se ponga como piedra.
Y la lista sigue, llaveritos, lapiceros, marcadores, cepillo con tapita, linternitas, hasta la pita para sujetar el celular.
Por ejemplo, están los que te ofrecen incienso y te venden toda una filosofía de vida, hasta parecen sabios y buenos.
Pero resolvamos la pregunta que titula estos párrafos, lo más raro que alguna vez me lograron vender en el carro es, nada más ni nada menos que una edición de la obra el "Quijote de la Mancha", sí esa misma, una de las obras más destacadas de la literatura española y la literatura universal y una de las más traducidas, al módico precio de 2 lucas. En ese momento segurante Don Miguel de Cervantes Saavedra le hubiera gustado levantarse de su tumba, luego me hubiera arranchado el libro de mis manos, no sin antes darle un sopapo al vendedor. Pero igual lo compre; y sí, no lo termine de leer. Es muy largo, además son varios tomos. Solo quería sacarme la duda que no era una estafa.
Hace no mucho, recuerdo que estaba en la cola para entrar a un banco de un popular distrito limeño y ésta era tan larga que más de la mitad estaba en la calle.
Entre el sol casi de medio día y el polvo de pistas inconclusas, nos visitanban los vendedores de periódicos, gaseosas y micas. En medio de toda esta variada oferta, se escuchaba a lo lejos a un hombre que gritaba en tono tajante: "cordel" y luego se escuchaba como un cuetecillo explotaba en el suelo. Unos minutos después el tedio y la monotonía de la cola es sorprendida por el grito tajante: "cordel", yo por inercia agarré mi bosillo para palpar el efectivo que esperaba depositar, pensé si no es un loco, es un familiar de alguien de la cola y aquí va haber escándalo. Pero no, este hombre que logró captar la atención de todos los presentes, gritaba: "cordel, compre cordel" y cual látigo que llegaba a incrustarse en la tierra de la calle, azotaba el cordel. Luego en tono pacífico y calmado comenzó a decir: "es resistente, lo tienes en varios colores, seca tu ropa al natural, además cuesta más barato que en la tienda, otro dia no se presentara esta oportunidad" y nuevamente azotaba el mismo trozo de cordel que enrredaba en su brazo, como si el fuera el hombre boa y gritaba: "cordel, compre cordel".
Nosotros; su público, que avanzaba lentamente hacia el ingreso del Banco, querrámoslo o no, lo escuchábamos.Y la gran pregunta es si alguien le compró. Porsupuesto que sí. Y es que como alguien me dijo alguna vez, todo producto tiene su público, esto es algo que al parecer los vendedores ambulantes saben y concocen muy bien.
Es curioso, no cualquiera puede ser vendedor ambulante. Debes tener la habilidad innata de convencer.
Los vendedores ambulantes son marketeros por naturaleza, capaces de venderte un simple sujeta papel y convercerte de que lo necesitas, que te puede servir, que no pierdes nada si lo compras, que lo estás ayudando a salir adelante. Sí, un simple sujeta papel, muy útil para cerrar bien el sobre de café para que no se seque o se ponga como piedra.
Y la lista sigue, llaveritos, lapiceros, marcadores, cepillo con tapita, linternitas, hasta la pita para sujetar el celular.
Por ejemplo, están los que te ofrecen incienso y te venden toda una filosofía de vida, hasta parecen sabios y buenos.
Pero resolvamos la pregunta que titula estos párrafos, lo más raro que alguna vez me lograron vender en el carro es, nada más ni nada menos que una edición de la obra el "Quijote de la Mancha", sí esa misma, una de las obras más destacadas de la literatura española y la literatura universal y una de las más traducidas, al módico precio de 2 lucas. En ese momento segurante Don Miguel de Cervantes Saavedra le hubiera gustado levantarse de su tumba, luego me hubiera arranchado el libro de mis manos, no sin antes darle un sopapo al vendedor. Pero igual lo compre; y sí, no lo termine de leer. Es muy largo, además son varios tomos. Solo quería sacarme la duda que no era una estafa.
Hace no mucho, recuerdo que estaba en la cola para entrar a un banco de un popular distrito limeño y ésta era tan larga que más de la mitad estaba en la calle.
Entre el sol casi de medio día y el polvo de pistas inconclusas, nos visitanban los vendedores de periódicos, gaseosas y micas. En medio de toda esta variada oferta, se escuchaba a lo lejos a un hombre que gritaba en tono tajante: "cordel" y luego se escuchaba como un cuetecillo explotaba en el suelo. Unos minutos después el tedio y la monotonía de la cola es sorprendida por el grito tajante: "cordel", yo por inercia agarré mi bosillo para palpar el efectivo que esperaba depositar, pensé si no es un loco, es un familiar de alguien de la cola y aquí va haber escándalo. Pero no, este hombre que logró captar la atención de todos los presentes, gritaba: "cordel, compre cordel" y cual látigo que llegaba a incrustarse en la tierra de la calle, azotaba el cordel. Luego en tono pacífico y calmado comenzó a decir: "es resistente, lo tienes en varios colores, seca tu ropa al natural, además cuesta más barato que en la tienda, otro dia no se presentara esta oportunidad" y nuevamente azotaba el mismo trozo de cordel que enrredaba en su brazo, como si el fuera el hombre boa y gritaba: "cordel, compre cordel".
Nosotros; su público, que avanzaba lentamente hacia el ingreso del Banco, querrámoslo o no, lo escuchábamos.Y la gran pregunta es si alguien le compró. Porsupuesto que sí. Y es que como alguien me dijo alguna vez, todo producto tiene su público, esto es algo que al parecer los vendedores ambulantes saben y concocen muy bien.

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